No fueron los primeros 21 K que he corrido, y tampoco serán los últimos.., pero definitivamente fueron diferentes. Creo que es la quinta vez que lo hago, después de dos experiencias aquí en Concepción y 2 en Santiago, donde en todas había completado los 21K con lo justo, después de varias detenciones en el camino, las pulsaciones a mil y solo esperando descansar al terminar la carrera, sintiendo que no podría 1 km más. Sin embargo esta vez fue otra cosa…, a un ritmo parejo toda la carrera, sin detenciones, manteniendo la frecuencia cardíaca controlada y llegando con mucha energía de reserva como para seguir adelante…, definitivamente los meses de entrenamiento guiado y los sabios consejos de los Coach…, han dados sus frutos, lo que me alienta a pensar en nuevos desafíos.

Ahora todo esto en lo técnico, ya que la principal diferencia radica en lo emocional. Que tremenda diferencia es ver tu misma camiseta corriendo a tu lado, más adelante o más atrás en la carrera…, no importa el lugar.., lo rescatable es la sensación de apoyo y compañerismo vivida, sentir el apoyo de los que te animan, así como tener la oportunidad de alentar a los que ves pasar, experiencias que solo se pueden vivir cuando eres parte de un equipo.

Y como broche de oro a esta experiencia, que mejor que disfrutar esta carrera en compañía de mi hijo Esteban, haciendo que cada kilómetro fuera más grato aún, llenándome de orgullo al sentir que compartimos esta pasión por el deporte.

<HENRY